La cultura nos abriga
(incluso en un caluroso día de verano)
Sacársela de encima, aunque es tentador, es imposible.
Cuando nos damos cuenta, ya estamos disfrazados y actuando en el escenario.
No es difícil ser actor, lo difícil es no serlo.
La cultura es la última ficha de un dominó, nosotros la anterior, cuando la ficha de atrás nuestro nos pega en la nuca, nos caemos, y decimos que nos tiramos.
No hace falta decir que la cultura es buena, me parece más sincero:
No hay tiempo para despreciar la cultura